Hacía meses ya, que no caminaba por este barrio. Aun seguí habitado por vendedores, y puestos de feria. Los dueños desarmaban sus negocios, para volver a sus casas. Lugar donde debería estar ahora mismo, de no ser por mi a migo, y sus consejos. Todavía debía acostumbrarme a este clima. El encierro solo me sirvió para desahogar mis penas, con migo mismo.
Caminar en zig-zag, era una costumbre mía, que me recordaba solo a ella. Nuestras salidas juntos. Las que jamás se volverán a repetir.
Se podía sentir el olor a café recién hecho, del bar de la esquina. Los clientes que consumían en las mesas de la vereda, interrumpían aquel exquisito aroma, con el tabaco de sus cigarrillos.
La calle Vicente López, seguía en las mismas condiciones que la recordaba. La calle, con piso de piedra. Las baldosas aun estaban rotas. Alguien debería asfaltar estas calles.
El olor a café se extinguió, hasta convertirse en el olor del cementerio. Flores nuevas y podridas, combinadas con algún que otro clavel del aire, de los cables que cruzaban la calle.
Pasaban parejas, disfrutando la fresca noche.
La cuadra estaba iluminada por un único faro, que permitía una visibilidad casi escasa, pero la necesaria para no tropezarme con nada, ni nadie. Debía cruzar la arboleda, para llegar a aquel famoso bar, en el que se haría la fiesta. Toda la satisfacción de caminar, bajo la luz de la luna se murió, hasta tal punto de sentirme inseguro de cada movimiento que hacia.
Me hallaba en la completa oscuridad, cuando algo llamo mi atención. Para ser más especifico, una mujer. Estaba vestida con atuendo de gala. Pero ¿Acaso estaba llorando?
Su pelo era negro como el carbón, y su piel blanca como la nieve. Me acerque lentamente a ella. Estaba sollozando, tal como lo había previsto. Una mujer tan hermosa llorando en medio de la ciudad porteña, a oscuras. Sentí recorrer un escalofrió, por mi columna vertebral. No iba a desperdiciar una oportunidad como esta.
-Disculpa, ¿Qué puedo hacer para que dejes de llorar?-dije sentándome junto a ella. Levantó la mirada, con algo de desesperación en ellos. Estaban raros, a pesar de estar hinchados y rojos, estaban sin vida. Rápidamente bajo la mirada a sus manos-No te haré daño ¿Puedo saber tu nombre al menos?-emitió un largo suspiro.
-Soy… Rufina-respondió en casi un susurro. Su voz estaba un tanto ronca e inaudible, pero tenía un timbre de voz especial e indescriptible.
-Oh, bueno… Rufina. Es medio raro que una mujer tan bella y hermosa este llorando a estas horas en este lugar-dije señalando con un gesto al resto de la esquina, con un gesto-Vamos, te pondrás vieja de este modo-rió bajo. Negó con la cabeza, mordió su labio inferior en acto de nerviosismo. Seco algunas de sus lágrimas y volvió su mirada, logrando un choque con la mía. Sus pupilas estaban dilatadas.
-Mira hay una fiesta aquí cerca. No tengo muchas ganas de estar solo ¿Quieres venir? - dije encogiéndome en hombros-Pasaremos un rato agradable ambos-intente convencerla. Ella asintió lentamente, algo indecisa. La ayude a levantarse. Acomodo un poco su blanco vestido. Comenzamos a caminar, por la vereda, para dirigirnos al bar de Alvear.
-¿Qué edad tienes?-dije tratando de iniciar una conversación. El silencio era algo que em incomodaba en varios aspectos.
-Poco más de diecinueve años-dijo vacilando. Formule preguntas, con respuestas fáciles y concretas, pero nunca lograba mi cometido. Su vida era muy solitaria, en varios aspectos, por lo que sus respuestas eran frágiles e inseguras. Tal ves mi presencia la incomodaba.
Una vez en el bar, bebimos champagne, comimos caviar, reímos y bailamos durante toda la velada.
Fui difícil, pero logre mi propósito. Crear una amigable relación con ella.
La madrugada estaba muy fresca. El sol recién comenzaba a asomarse en el horizonte. Mi reloj marcaba las seis en punto. Con Rufina, decidimos que era hora de volver. Su timidez, desaparecía poco a poco. Volvimos caminando por la vereda de la calle, en que nos habíamos encontrado. Jamás me olvidaría de aquella esquina. Fue el lugar, donde mi cuerpo revivió esa sensación de amor en las venas. Aquel sentimiento que me volvía tan tonto y torpe. Mi caballeresco se hizo presente cuando la brisa fresca, amenazaba una futura enfermedad. Lo que menos quería en ese momento, era perder a otra persona.
-Te acompaño a tu casa-dije después de prestarle mi campera.
-Descuida, no hay problema. Puedo ir sola-dijo intentado sacarse la campera.
-No, la mañana esta muy fría. No quiero que te enfermes-dije deteniéndola-Te acompaño-dije volviendo a caminar. Puse mis manos en los bolsillos, y fije mi vista en la piedra que estaba pateando-¿Dónde vives?-volví a patear la misma piedra, una vez mas, mientras esperaba su respuesta. Mire a mi izquierda, y solo estaba el vacío. Mire sobre mi hombro y no había rastro alguno de Rufina. Frente mío estaba el cementerio. La puerta estaba abierta. Entre a través de un pórtico, que con la poca luz que había, pude apreciar que era dórico griego sin base.
Camine guiado por las luces de los faros. No pude evitar mirar hacia atrás después de dar un par de pasos.
Nuevamente, algo había llamado mi atención. Mi campera, la que le había prestado a Rufina. Estaba sobre una tumba. Leí el nombre que estaba sobre la lapida, y una mezcla de sentimientos, me invadió. Terror, sorpresa, temor, espanto y muchos más. Era un momento indescriptible. El amor que creí posible, se había esfumado con tan solo un acto. Mi corazón sintió como una punzada. Fue como si hubiese caído al piso, rompiéndose en millones de pedazos. Una vez mas, cupido me había fallado.
Rufina Cambaceres, había muerto hacia más de diez años ya.
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Espero que les guste. Si es que hay alguien que lo lee. Lo hice para un trabajo de la escuela, y me encanto como quedo.
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haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa dime, leíste la historia de la discoteca Androides cierto? pro que es cais igual, chicos que se conocen cerca de una disco (o en este caso, bar) luego él la va a dejar a su casa o eso quiere hacer. Despúes llega a un cementerio y se encuentra con la chaqueta que le había prestado a la joven sobre una tumba, que era la de la chica. jjajaja bueno igual redactas genial :) leerías alguna de mis noves? http://novees.blogspot.com
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